Introducción al curso y al suelo laminado
En esta primera lección del curso de instalación de suelos laminados vamos a ver las particularidades y características principales de este tipo de pavimento. Antes de aprender a instalarlo, es fundamental entender bien el material, conocer sus propiedades y tener claras sus ventajas, desventajas y limitaciones.
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¿Qué es un suelo laminado?
Un suelo laminado es un pavimento que se instala de forma flotante, en lamas, sin ir pegado directamente al soporte. Cada lama está formada por un núcleo de fibras de madera y una capa superficial decorativa que le da la resistencia y el aspecto final. Normalmente imita madera, pero también puede imitar otros materiales como baldosas.
La principal diferencia con un parquet de madera es que el laminado resiste mejor el desgaste y los impactos, mientras que la madera se puede lijar y restaurar varias veces. El laminado, en cambio, no admite lijado: cuando una pieza se estropea, hay que sustituirla.
Partes de una lama de laminado
Capa resistente al desgaste
En la parte superior encontramos la capa resistente al desgaste, también conocida como overlay. Es una lámina transparente y muy dura que protege el suelo frente a rayas, golpes y el desgaste del uso diario.

Papel decorativo
Bajo el overlay está el papel decorativo, que da el dibujo y la textura visual al suelo. Aquí es donde se imprime la imitación de madera, piedra, baldosa u otros diseños. Es la clave del aspecto final del pavimento.
Núcleo HDF
El corazón de la lama es el núcleo HDF (tablero de fibras de alta densidad). Es la parte central que aporta rigidez mecánica, estabilidad y resistencia a los golpes y cargas.
Contracara estabilizadora
En la parte inferior, todas las lamas llevan una contracara o contratapa. Su función es estabilizar el conjunto, compensar tensiones y aportar resistencia extra frente a la humedad que pueda venir desde el soporte.
Clases de uso y resistencias (AC)
Clases 31, 32 y 33
Los suelos laminados se clasifican por clase de uso, que indica para qué tipo de ambiente están pensados. Las más habituales son:
- Clase 31: uso doméstico ligero.
- Clase 32: uso doméstico intenso y algunos usos comerciales moderados.
- Clase 33: uso comercial más exigente, como oficinas y tiendas.
En una vivienda normal, un laminado clase 32 suele ser una elección equilibrada. Para ambientes con mucho tráfico o uso comercial, conviene subir a clase 33

Resistencias AC3, AC4, AC5 (y AC6)
Además de la clase de uso, existe la resistencia a la abrasión, que se expresa con las siglas AC (AC3, AC4, AC5 y ya también AC6). Esta clasificación indica la resistencia de la capa superior al desgaste producido por el tránsito y la fricción.
Hoy en día, lo más habitual en vivienda es usar laminados AC5 en clase 32. Empiezan a verse productos con AC6 para usos aún más exigentes. La combinación de clase de uso y AC debe elegirse siempre en función del tipo de vivienda, la zona (por ejemplo, ambientes con arena de playa) y el uso previsto (niños, mascotas, etc.).
Grosores y características de los suelos laminados
De 7 a 14 mm: qué cambia realmente
Los grosores más habituales de suelo laminado son 8 y 10 mm, pero en el mercado encontramos desde 7 mm hasta 14 mm. La principal diferencia entre estos grosores está en el espesor del tablero HDF, es decir, en el «cuerpo» de la lama.
Un suelo de 14 mm, desde el punto de vista del instalador, es más difícil de encajar que uno de 7 u 8 mm, porque la lama es más rígida y pesada. Los laminados de 7 mm suelen ser productos más económicos que cada vez se usan menos en obras de calidad.
El papel del HDF en el grosor y la instalación
A mayor grosor de HDF, la lama suele ser más estable, soporta mejor los golpes y puede dar una sensación más sólida al pisar. Sin embargo, más grosor no siempre significa mejor suelo: hay que valorar conjuntamente núcleo, calidad del clic, clase de uso y resistencia AC.
Bisel y texturas de los suelos laminados
Qué es el bisel y para qué sirve
El bisel es un pequeño chaflán o corte en los cantos de la lama que, al encajar una con otra, forma una pequeña «V» visible entre piezas. Es un elemento principalmente estético que remarca cada lama y da un aspecto más parecido a la tarima de madera.
Además, el bisel ayuda a disimular pequeñas diferencias de calibre o microdesniveles entre lamas, algo muy útil en suelos económicos donde sin bisel se notarían más las juntas. Por eso es muy habitual que los suelos laminados de gama económica vengan biselados.
Texturas: liso, poro, poro sincronizado
En texturas hay varias opciones: desde laminados lisos, pasando por microporo, hasta el poro sincronizado. El poro sincronizado significa que la veta que vemos en el dibujo coincide exactamente con el relieve que notamos al tacto, dando una sensación mucho más realista de madera.
Laminados resistentes al agua: qué puedes esperar
Cada vez hay más suelos laminados con resistencia mejorada al agua. La gran ventaja es que, si cae agua, el suelo aguanta un tiempo determinado antes de que empiece a filtrarse por las juntas.
Los estándares habituales hablan de resistencias de unas 48 horas, aunque hay productos que llegan hasta las 72 horas. Cuanto más tiempo aguanta el agua en superficie sin dañar el suelo, mejor es el sellado de juntas y cantos. Aun así, siguen siendo laminados: no están pensados para estar encharcados de forma continua.
Ventajas del suelo laminado frente a la madera
El suelo laminado ofrece varias ventajas frente a un suelo de madera:
- Precio: generalmente más económico.
- Instalación rápida: gracias al sistema clic sin cola.
- Variedad de diseños: enorme gama de colores e imitaciones (maderas, piedras, baldosas…).
- Mantenimiento sencillo: limpieza muy fácil, sin productos especiales.

Por todo ello, el laminado se ha extendido desde oficinas y comercios hasta convertirse en uno de los suelos más usados en viviendas.
Inconvenientes y límites del suelo laminado
El suelo laminado también tiene sus puntos débiles. El principal inconveniente es que no se puede lijar como la madera: si se daña, hay que desmontar o recortar y reparar la zona afectada.

La instalación siempre debe ser flotante; no se puede encolar a la base como un parquet tradicional. Es sensible a una instalación incorrecta, especialmente si no se respetan las juntas de dilatación, lo que puede provocar levantamientos y problemas.
Si se estropea una zona, habrá que desmontar hasta llegar allí o hacer un corte y una reparación localizada. Además, la sensación al pisar y al tacto es diferente a la de la madera natural, algo que hay que explicar bien al cliente para evitar expectativas irreales.
Dónde instalar y dónde no instalar suelo laminado
Las zonas ideales para instalar suelo laminado son viviendas particulares (habitaciones, pasillos, comedores) y oficinas, siempre que se escoja una calidad adecuada. En usos comerciales, con una clase de uso y AC suficientes, también funciona perfectamente.

En cocinas y baños, muchas gamas de laminado ya ofrecen garantías específicas para zonas húmedas, aunque suelen ser más limitadas que en otras estancias. Es importante seguir siempre las recomendaciones del fabricante y no confundir «resistente al agua» con «sumergible».
Claves para una buena instalación
Para que un suelo laminado funcione bien, hay tres claves básicas: una base seca, plana y estable. Si el soporte falla, por muy bueno que sea el laminado, tarde o temprano aparecerán problemas.
En la siguiente lección del curso veremos en detalle las herramientas y materiales necesarios para instalar un suelo laminado, y empezaremos a preparar la obra correctamente.
