Antes de instalar un pavimento, una de las comprobaciones más importantes es saber si el soporte está realmente preparado. Esta guía reúne las comprobaciones básicas de una obra y explica qué cambia cuando instalamos un suelo flotante o cuando pegamos directamente un parquet sobre la solera.
Que una solera «se vea bien» no significa necesariamente que esté lista para recibir un pavimento. Puede estar limpia y aparentemente lisa y, sin embargo, tener demasiada humedad, irregularidades, poca cohesión o algún problema que termine apareciendo cuando el suelo ya está colocado.
Si te interesa conocer mejor los pavimentos y aprender a instalarlos con criterio, puedes suscribirte a nuestra newsletter. Compartimos contenidos prácticos sobre parquet, laminados, vinílicos, herramientas, instalación y mantenimiento.
¿Qué hay que comprobar antes de instalar un suelo?
Antes de empezar, hay que mirar el soporte como parte de la instalación, no como algo que simplemente «ya está hecho».
Las comprobaciones básicas son:
Además, antes de instalar siempre conviene revisar el manual del pavimento que vamos a colocar. Los valores del fabricante son los que debemos tomar como referencia para ese producto concreto.

La planitud de la solera: una comprobación que no debemos pasar por alto
Una solera puede parecer perfectamente lisa a simple vista y tener irregularidades suficientes para provocar problemas.
La forma más sencilla de detectarlas es utilizar una regla recta y comprobar la separación que queda entre la regla y el soporte. En nuestro protocolo de referencia para instalación se trabaja con una tolerancia de 2 mm por metro, pero hay que comprobar siempre qué tolerancia establece el fabricante del suelo y del sistema de instalación.
Esto es especialmente importante en los suelos flotantes. Aunque exista una base entre la solera y el pavimento, las irregularidades del soporte pueden terminar transmitiéndose a la instalación y afectar a su comportamiento.
STANLEY FATMAX Nivel Magnético 200cm, Aluminio Resistente y Ligero, 3 Burbujas de Visibilidad, Precisión +/- 0,5mm, Regla Integrada, Extremos Protegidos, 1-43-558
No es lo mismo una pequeña irregularidad que un bache
No debemos confundir una ligera variación de la superficie con un soporte claramente irregular.
Cuando encontramos baches, resaltes o desniveles importantes, la solución no consiste en confiar en que «la manta lo arreglará». La base aislante tiene una función determinada, pero no está pensada para corregir una solera mal ejecutada.
Si la planitud está fuera de tolerancia, primero hay que corregir el soporte y después volver a comprobarlo.

La humedad de la solera: aquí sí cambia mucho el sistema de instalación
La humedad es uno de los puntos que más atención requiere y no podemos hablar de un único valor válido para todos los pavimentos y todas las instalaciones.
En los suelos flotantes, como un parquet multicapa, un laminado o un vinílico rígido instalado con su correspondiente sistema, muchas de las comprobaciones previas son similares. Debemos comprobar la humedad de la solera y asegurarnos de que está dentro de los valores admitidos por el fabricante.
Por ejemplo, la documentación técnica consultada para suelo laminado establece como referencia una humedad de la solera inferior al 2,5 % en instalación normal y al 2 % en instalaciones sobre suelo calefactado, aunque siempre hay que comprobar las condiciones específicas del producto que vayamos a instalar.
Pero cuando hablamos de parquet encolado, la cuestión adquiere todavía más importancia.
Cuando el parquet va encolado, la solera se vuelve todavía más importante
En un parquet pegado no tenemos una instalación flotante en la que el pavimento quede separado del soporte por una base.
La madera se coloca directamente sobre la solera mediante el adhesivo. Por eso necesitamos que el soporte tenga unas condiciones adecuadas tanto de planitud como de humedad.
Si existen baches o irregularidades importantes, el adhesivo puede no trabajar correctamente y la madera no quedará apoyada como debe.
Y si existe demasiada humedad en la solera, parte de esa humedad puede afectar al sistema de instalación y a la propia madera. Dependiendo de las condiciones, pueden aparecer movimientos, hinchazones, abombamientos o levantamientos.
En la colocación de parquet pegado, por tanto, no basta con mirar si «la solera está seca al tacto». Hay que medirla.
La documentación técnica sobre colocación de parquet pegado muestra precisamente cómo el aumento de humedad puede producir hinchazón y problemas en las juntas cuando las tablillas están sometidas a esos movimientos.
Esto afecta tanto a la tablilla como a otros formatos de madera que instalemos encolados: tablilla, tarima encolada o parquet multicapa encolado.

Flotante y encolado: dos instalaciones, dos formas de entender el soporte
Podemos resumirlo de una manera sencilla:
Esto no significa que podamos despreocuparnos de la solera cuando colocamos un suelo flotante. Significa que el sistema de instalación determina qué problemas puede provocar un defecto del soporte y hasta qué punto podemos corregirlo antes de instalar.

¿Qué pasa si la solera tiene demasiada humedad?
Lo primero es no instalar y esperar que el problema desaparezca debajo del suelo.
Hay que determinar de dónde procede la humedad y si se trata simplemente de una solera que todavía no ha terminado de secar o existe otro problema que debemos solucionar.
En determinadas situaciones puede ser necesario esperar al secado, mejorar las condiciones de ventilación o recurrir a una solución específica compatible con el sistema de instalación.
No debemos aplicar una barrera contra la humedad o un producto de saneamiento por nuestra cuenta sin comprobar antes su compatibilidad con el pavimento y el adhesivo.
En documentación técnica de parquet también encontramos soluciones específicas para soportes con problemas de humedad, pero siempre deben utilizarse siguiendo las indicaciones del fabricante y del sistema concreto.
¿Y si la solera está desnivelada?
Aquí tampoco hay una solución universal.
Dependiendo de la gravedad del problema podemos necesitar:
Lo importante es no empezar la instalación hasta comprobar que el soporte ha quedado dentro de las tolerancias necesarias.

La limpieza también forma parte de la preparación
Parece la comprobación más sencilla, pero es muy importante.
Antes de instalar debemos eliminar polvo, restos de yeso, mortero, pintura, grasas y cualquier material que pueda interferir con el sistema de instalación.
En un suelo encolado esto es todavía más evidente: el adhesivo necesita entrar en contacto correctamente con el soporte.
En los sistemas flotantes también necesitamos una superficie limpia y estable para que la base y el pavimento trabajen correctamente.
La documentación técnica para vinílicos rígidos de ACIP incluye precisamente como comprobaciones previas que el soporte esté limpio, firme y estable, que se hayan eliminado residuos y que se hayan comprobado tanto humedad como planimetría.

¿Qué ocurre con las grietas y las zonas débiles?
Antes de instalar hay que revisar si existen grietas, zonas que se desprenden o partes de la solera que no tienen suficiente cohesión.
Una reparación superficial puede ocultar el problema durante un tiempo, pero no solucionarlo.
Si la superficie se deshace, se desprende o tiene una resistencia insuficiente, primero habrá que sanearla y conseguir un soporte adecuado para el sistema que vayamos a instalar.
¿Qué pasa si hay suelo radiante?
El suelo radiante añade algunas comprobaciones más.
Antes de instalar debemos asegurarnos de que el sistema ha seguido el protocolo correspondiente y que la solera ha alcanzado las condiciones necesarias de humedad y temperatura.
En la documentación técnica consultada para tarima sobre calefacción radiante se establece, por ejemplo, un contenido de humedad de la solera inferior al 2 % antes de iniciar la instalación y se describe un proceso de secado mediante el propio sistema de calefacción.
En laminados, la documentación también recomienda realizar el protocolo previo de calefacción, controlar la humedad y respetar las condiciones de temperatura antes, durante y después de la instalación.
De nuevo, el fabricante del pavimento y del sistema de calefacción es la referencia final.

Un último vistazo antes de empezar
Antes de abrir las cajas y comenzar a colocar, yo haría esta pequeña lista de comprobación:
La solera no se ve después, pero puede marcar toda la instalación
Una vez terminado el suelo, la solera desaparece de nuestra vista. Y precisamente por eso muchas veces se le presta menos atención de la que merece.
Pero una buena instalación empieza mucho antes de colocar la primera lama o la primera tablilla.
Comprobar el soporte, medir la humedad y revisar la planitud puede evitar tener que solucionar después problemas mucho más caros.
Y hay una idea que conviene quedarse: aunque las comprobaciones básicas sean parecidas, no se instala igual un parquet multicapa flotante que una tablilla o una tarima pegada directamente sobre la solera.
Por eso, antes de empezar, además de mirar la solera, hay que saber exactamente qué pavimento vamos a instalar y con qué sistema.
El fabricante nos dará las tolerancias y condiciones concretas. Nuestro trabajo como instaladores es comprobar que la obra realmente las cumple.
